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AUTOCONTROL

A lo largo de estos 18 años de la academia y 25 como educadora, he podido observar los cambios lógicos que vienen con el paso del tiempo. Siempre he intentado no caer en la adulación nostálgica del pasado, haciéndoles sentirse mal a los alumnos presentes por no tener ciertas cualidades que poseían otras generaciones. He procurado escuchar y respetar las particularidades de cada promoción. Desafortunadamente, hay un aspecto, un cambio, que no puedo ignorar ya que su repercusión es sumamente negativa para ellos, las familias y para la sociedad. La adicción al móvil, vídeo juegos y series se ha convertido en un verdadero caza sueños, un ladrón imperceptible del tiempo, un usurpador de nuestra energía y un aliado sigiloso de la procrastinación, mermando el rendimiento de los alumnos.

 

 

Los tiempos cambian

Os podría escribir una larga lista de las cualidades sobresalientes de los niños y jóvenes de hoy en día. Entre ellos os podría mencionar sus ganas de superarse, su mentalidad abierta, su valor y sus personalidades mucho más definidas que las de mi generación. Sin embargo, al contrario que otros cursos, los alumnos de hoy están mucho más distraídos, inquietos e impacientes que antes. En clase tenemos que pedir que depositen sus móviles en unas cajas. A la salida lo primero que hacen es ver qué mensajes les han entrado, cabizbajos, mirando al móvil, sin ser conscientes de lo que tienen a su alrededor. Aquellos que no entregan sus móviles, los esconden debajo de sus piernas o en el bolsillo de su mochila no vaya que se pierdan un mensaje de su amigo preguntándole lo que está haciendo en ese momento.

Sedentarismo

Los jóvenes pasan horas en frente de la tele y jugando vídeo juegos admitiendo que se dan atracones de 5, 6  ó 7 horas. De hecho, la mayoría lo hacen bajo el consentimiento de sus padres. ¿Qué repercusión tiene este sedentarismo sobre su salud? Pensemos en las oportunidades que se pierden: lectura de libros, hacer deporte al aire libre, jugar en un parque, desconectar la mente, ayudar en casa y cultivar relaciones dentro y fuera de la familia. ¿Por qué estamos permitiendo que esto ocurra?  ¿Son los niños y jóvenes un reflejo de nuestra adicción? ¿De qué manera está influyendo en su lucidez, estado de ánimo y productividad?

 

Dificultades académicas

 

Hace 6 ó 7 años, nuestros alumnos aprobaban lo exámenes de Cambridge sin mucho esfuerzo. No ofrecíamos todos los viernes los talleres gratuitos de speaking cara al examen, cien mil estrategias para todas las partes del examen, sesiones de refuerzo de writing ni  tantos controles y prácticas de exámenes. ¿Qué ha cambiado? Aunque ahora seguimos teniendo resultados excelentes e incluso mejores, sí hemos notado que a muchos alumnos les cuesta mucho más centrarse, leer con atención y tener paciencia cuando no entienden algo. El enfoque necesario para aplicar lógica y fijarse en los detalles y conexiones se ve muy obstaculizado por su falta de concentración.  Es cierto que lo alumnos siguen sobresaliendo, pero con mucho más esfuerzo, estrés y ansiedad que antes, necesitando de un refuerzo y apoyo continuos. ¿Qué ventaja tendrán aquellos alumnos que sepan controlarse y gestionar bien su tiempo? ¿Cómo está influyendo esta hiperactividad mental en el  ámbito académico?

Nuestro papel como adultos y educadores

De camino a la academia, no puedo evitar darme cuenta de cuántas personas están mirando su móvil en el trabajo. En todos los ámbitos, la gente no deja de usar Whatsapp, Instagram o Facebook. Mis alumnos saben que en el momento que piso la academia, no acepto mensajes o llamadas a no ser que sea el día que tengo de atención al público. En el trabajo, mi enfoque y energía están dirigidos al cien por cien a nuestro alumnado, equipo y trabajo. Si queremos que los jóvenes tengan un mejor futuro, ¿no deberíamos de ser nosotros los que tendríamos que dar el mejor ejemplo?

Las nuevas tecnologías son maravillosas herramientas que tenemos que aprender a usar con responsabilidad y cabeza. No podemos seguir sustituyendo el tiempo que deberíamos emplear para crecer como personas, vivir experiencias e incluso descansar, con tiempo descontrolado en las redes, usando nuestros móviles o viendo series.